Logroño ha estrenado más de 33 kilómetros de caminos ciclopeatonales que conectan los barrios de El Cortijo, Valdegastea y El Cubo, gracias a la iniciativa del Ayuntamiento. Estos nuevos recursos buscan mejorar la calidad de vida de los habitantes de la ciudad, al tiempo que impulsan el patrimonio natural e histórico de la zona.
El alcalde de Logroño, Conrado Escobar, en compañía de los concejales de Medio Ambiente, Jesús López, y de Distrito Oeste, Laura Lázaro, ha inaugurado esta obra que ha supuesto una inversión de 405.946,46 euros. Esta colaboración con el Ministerio de Industria y Turismo, respaldada por Fondos Europeos Next Generation, ha permitido llevar a cabo esta importante mejora en la red de caminos ciclables y peatonales.
Escobar ha destacado la relevancia de este proyecto, que pone en valor los magníficos recursos naturales, históricos y culturales de la zona. Además, ha resaltado que la adecuación y señalización de estos caminos no solo mejorará el ocio, el deporte y la vida sana, sino que también fomentará un turismo sostenible y facilitará la conexión del núcleo urbano de Logroño con el entorno natural circundante.
La intervención municipal ha incluido la consolidación, adecuación y señalización de varios itinerarios que comunican los tres barrios. También se ha recuperado tramos en desuso y se han pavimentado aquellos con pendientes pronunciadas o con cárcavas por escorrentías. Además, se han adecuado espacios estanciales en zonas de interés arquitectónico, cultural, paisajístico y medioambiental.
El proyecto ha consolidado ocho ejes o recorridos principales que son las principales vías de comunicación entre los barrios mencionados. Estos recorridos incluyen la Vía El Cubo, la Vía Mantible, la Vía del Meandro, la Conexión Vía El Cubo-Valdegastea, la Vía de Fuenmayor, la Vía de Valdegastea, la Conexión Vía Fuenmayor-Valdegastea, la Vía Verde, y caminos secundarios que permiten la conexión entre estas vías principales.
Además, se han adecuado nueve zonas estanciales y tres miradores en diferentes puntos de la red, aportando valor añadido a elementos patrimoniales singulares. Estas actuaciones incluyen la instalación de mesas y bancos de picnic, zonas de descanso, vallados, atriles didácticos y recursos adaptados para facilitar la accesibilidad. Entre estas zonas, se destacan aquellas de interés arquitectónico, cultural, enoturístico y medioambiental.
Por último, se ha habilitado una nueva zona de aparcamiento con capacidad para hasta 50 coches, incluidas plazas para personas con movilidad reducida, motocicletas y bicicletas. Esta nueva infraestructura busca facilitar el acceso a los caminos y promover un transporte más sostenible en la zona.
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